Los cimientos de su trayectoria profesional están en España pero éste madrileño con raíces filipinas ha optado por abrirse camino en Asia y aprovechar así para ampliar su formación. Hoy, desde Manila, este actor de musicales nos da las claves de cómo abrirse paso en este mundillo además de contarnos sus últimos proyectos.
Su primera actuación fue con 9 años, ¿qué recuerda de ese momento?
Vaya. Fue en el colegio por supuesto. Estaba interno, por lo que a veces nos aburríamos estando tanto tiempo juntos en la rutina de trabajo y rezo, por lo que un grupo decidimos hacer una función teatral para entretener a nuestros compañeros.
No sé si se puede considerar realmente un debut, pero sin duda esa fue la primera vez más conscientemente. Porque siendo aún menor claro que hubo funciones escolares, pero tal vez no era tan consciente y me dejaba llevar simplemente y me colocaba donde me dijeran, un chico obediente.
Dicen que los comienzos nunca fueron fáciles, usted, ¿cómo supo que quería dedicarse al mundo de la música y de la interpretación?
Desde pequeño veía a mi familia ensayar en Filipinas, así que mi pasión como espectador de musicales nació allí. Y desde entonces he viajado a Nueva York o Londres para seguir viendo musicales de calidad.
Creo que no tenía escapatoria, tenía que terminar dedicándome a esto. Me enrolé con un grupo aficionado de teatro musical en Las Rozas (Madrid) llamado ATAIR. Estaban preparando Los Miserables en play back, y me uní en la anterior producción como corista y cuerpo de baile. Era un chico muy tímido y temblaba en el escenario. Llegó la siguiente producción y me asignaron el papel de Marius, el galán, un papel principal. Ya no había oportunidad de ser tímido, así que crecí como persona y como incipiente actor. Y decidí empezar a estudiar canto.
Años después trabajaría como informático, y me moría de envidia al saber que mis amigos estaban haciendo audiciones, nuevos proyectos teatrales, etc.
Vi la representación del musical “Miss Saigon” por un grupo aficionado llamado Teatronamos con voces en directo. Eran maravillosos, se me caían las lágrimas y no podía contener la alegría y emoción. Kim era interpretado por la genial Lourdes Zamalloa de la que todos nos enamoramos instantáneamente (de hecho desde entonces no ha parado de ser uno de los nombres en la mayoría de musicales en Madrid).
Entonces no lo dudé un instante, esperé a que todo el público se hubiera marchado y felicité al director Javi Posadas y le supliqué unirme a la compañía. Pronto estaba ensayando Oliver el musical con ellos.
El fruto del éxito... ¿es el trabajo del día a día o cree en la suerte?
La suerte no existe, se la fabrica uno mismo. Creo que puedes hacer que “la suerte” te favorezca con tu actitud y positivismo. Eso que llaman “suerte” es atraíble y provocador.
Trabajo, trabajo y trabajo para mejorar. Esta profesión exige gran esfuerzo y dosis de autoconfianza y determinación para persistir y seguir en la brecha.
¿Cuál cree que ha sido la actuación más importante hasta ahora, esa que verdaderamente le ha hecho pensar que se está dedicando a lo que le gusta?
Pinocho el musical, en el Teatro San Pol de Madrid. Tuve la oportunidad de hacer muchas funciones interpretando a Pinocho y cada día incorporaba nuevas capas al personaje, con lo que puede hacerlo crecer. Y lo más importante y significativo fue sentir como el público estaba concentrado, en silencio y viajando conmigo intensamente. Fue una comunión maravillosa que creo que no se consigue fácilmente en teatro infantil.
¿Qué me puede contar de su formación?
Ha sido muy variada e informal he de decir. Me inscribí en Memory (contento de la experiencia), escuela de teatro musical en Madrid y pronto descubrí que me iba mejor eligiendo una formación privada concreta y concentrándome en cada disciplina por separado.
Canto con Ani Sun, Charo Ruiz, Antonio Queimadelos, Miguel del Arco, Mía Patterson, entre otros. Aún formando mi propia técnica con el aprendizaje único que da el trabajo y la experiencia.
En interpretación pasé por Memory, luego por teatro terapéutico con técnicas de psicología gestalt y finalmente con Pape Pérez en el estudio Landén de Madrid donde hice descubrimientos que definitivamente abrieron mi mente como actor y obtuve las herramientas necesarias para tener la seguridad en el trabajo bien hecho.
En baile siempre he dado bastantes tumbos teniendo cortas formaciones en todo tipo de bailes: jazz, clásico, claque, baile de salón... Siempre termino bailando en los musicales, pero no me considero un bailarín realmente. La última experiencia en Filipinas es en Seussical el musical coreografiado por Mss. Edna Vida, una consagrada bailarina y maestra a nivel nacional. Me ha hecho descubrir que realmente puedo aprender una coreografía y bailar y disfrutar con ello.
¿Cuáles son sus estrategias para hacerse un hueco en el mundo de la música y la interpretación?
No parar de trabajar y estar en nuevos proyectos. Hay que estar en cartel constantemente y audicionar para nuevos trabajos para conocer a nuevos compañeros de viaje.
¿Qué piensa de la industria de la música en la actualidad?
Condeno la piratería como negocio. El mercado y formas de negocio cambian sin duda, pero creo que la gente realmente valiosa y decidida puede llegar lejos si son persistentes y trabajadores. Así que aún hay esperanza y hueco.
¿Considera que un verdadero cantante es quien además de interpretar compone sus canciones?
No. Un cantante canta y un compositor compone. Si haces ambas cosas eres un cantautor, eres ambas cosas.
Es como si diriges cine. Puedes sólo dirigirlo o dirigir y escribir el guión.
¿Cuales son sus referentes en el mundo de la música y del cine? ¿Son nacionales o extranjeros?
Como cantantes admiro a Plácido Domingo y a Luciano Pavarotti. La música que más disfruto es la que suena a musical de Broadway.
Como actor Johnny Depp por su gran versatilidad y creación de personajes únicos.
Como directores de cine admiro a Amenábar y a Spielberg (¡Cómo no!). Hagamos una mención muy especial e inspiradora para John Cameron Mitchell por su valentía, originalidad y calidad. David Linch es otro genio creativo sin comparación.
¿Cree que lo más importante para un cantante o un grupo es grabar un disco?
Lo más importante es disfrutar con lo que haces. Puedes trabajar mucho y grabar discos y cantar de todo, pero cuidado con ser demasiado mercenario, porque el artista muere.
Necesitas grabar para que la gente escuche y puedan luego seguirte, es una buena forma de hacer marketing.
¿Qué idea aportaría para conseguir una renovación en la industria de la música, y así hacerla resurgir?
Perseguir el mercado ilegal de copias, que es escandaloso como está disponible el pirateo en cada bar o las calles de Madrid.
Ve en las redes sociales, los blogs… ¿una manera a de iniciarse en la música?
Claro, es barato y fácil. Tu primer público es tu familia y amigos. Es una ventana para quien no tiene aún una empresa productora detrás.
¿Tiene blog? ¿Cree que es una buena forma para estar más en contacto con sus seguidores?
Tengo Twitter, FB fan club y Web kuyamanzano.com.
Lo veo bastante imprescindible. Nuevos seguidores se añaden cada semana, la gente joven casi solamente sigue por estos medios.
¿Cuál fue el primer musical en el que participó? Alguna anécdota o curiosidad que recuerde con especial cariño de esa experiencia…
Oliver! El musical fue el primero ya cantando con la Cía. Teatronamos en Madrid. Lo recuerdo todo con muchísimo cariño. Éramos un gran grupo de amigos con la misma pasión por el teatro musical.
Era muy gracioso porque nuestro vestuario era inspirado en los Clicks de Playmóbil y nuestro decorado estaba inspirado en piezas de Lego.
Que me puede contar de su participación en El Hombre de la Mancha
Todo un honor haber sido seleccionado entre más de setecientos aspirantes.
Gracias a Gustavo Tambascio como director y a César Belda como director musical.
Esta producción me llevó a participar luego en Peter Pan y en La Magia de Broadway.
Fue mi primer gran musical y fueron emociones muy intensas. Poder trabajar junto a Eva Diago es un lujo. Gracias Eva por soportar todas mis travesuras escénicas.
El teatro San Pol a mí me trae recuerdos de infancia, a usted ¿qué le sugiere?
La gestión es llevada por la familia Fischtel y actores y técnicos trabajan juntos como una familia realmente, así que todos formamos parte. Es un recuerdo totalmente feliz. Siempre me trataron con gran cariño y espero tal vez poder volver a trabajar juntos si vuelvo a trabajar en España próximamente.
¿Qué siente cuando se sube a un escenario de un teatro?
Tengo un "subidón" de adrenalina. Nervios, ganas de hacerlo bien, intento concentrarme y disfrutar.
Ahora está trabajando en Filipinas. ¿Dónde se encuentra más a gusto?
Soy parte de ambos mundos, tengo las dos nacionalidades. He trabajado bastante en España y siempre quise venir a Filipinas para sentir la otra mitad de mi raza. Estoy encantado.
De momento van dos musicales y una ópera.
¿Ve al público español distinto del filipino?
Totalmente. La cultura es bastante distinta, aunque fuera colonia española, luego estuvieron los japoneses y finalmente los americanos, así que Filipinas es una gran mezcla de todos estos mundos.
Cuéntenos que hace allí…
Estaba trabajando en China durante cuatro meses y medio como actor principal en los espectáculos del pabellón de Madrid en la Exposición Universal de Shanghai 2010.
Me sentía muy a gusto en Asia y tras acabar mi contrato pasé por Filipinas a saludar, audicioné para un musical y me cogieron, así que vine para participar en Seussical el musical y también fui invitado para unirme a Peter Pan el musical.
Una cosa lleva a la otra y mientras ensayaba para un nuevo grupo vocal llamado “The Filipino Tenors”, la dirección musical de la ópera Noli me tangere me pidió audicionar para el papel protagonista por mi similitud física con José Rizal. No en vano es mi tataratataratío.
La audición fue superada con éxito y ahora lo estreno este sábado.
¿Cuál cree que es el éxito de los musicales?
La música es un canal directo para tocar el corazón del público y hacer viajar las emociones.
¿Considera que en España ha triunfado el teatro musical o que aún le queda mucho camino que recorrer?
En lo que a teatro musical tipo Broadway se refiere, creo que hay mucho camino por recorrer efectivamente porque realmente no llevamos tanto tiempo haciéndolo.
¿Qué consejo daría a alguien que está empezando?
Formarse bien y hacer oídos sordos a los comentarios negativos. Si crees y trabajas llegarás a donde quieras.
Ha hecho cine, televisión, teatro, ¿si tuvieras que elegir…?
Esta pregunta es un clásico. Cine musical.
¿En qué punto se encuentra la ópera en la sociedad actual?
La ópera gana adeptos y calidad en grandes superproducciones a nivel internacional.
Creo que hay nueva gente descubriendo la belleza de la ópera. Cuesta entrar, pero una vez dentro es un placer con el que disfrutar más mientras vas aprendiendo.
¿Cree que poco a poco se va abandonando este género?
Para nada. Las grandes producciones del Teatro Real de Madrid agotan casi todas las localidades y eso que su precio es bastante elevado para el bolsillo medio.
¿Piensa que hay mucho público joven al que le guste la ópera?
No efectivamente. El público de la ópera es más culto y experimentado por regla general.
¿Usted cómo se siente interpretando este género?
Es un RETO con mayúsculas interpretar el tenor principal en Noli me tangere la ópera. Estoy innovando mi manera de cantar para adaptarme a las exigencias de la producción.
Estoy encantado y muy agradecido de tener esta posibilidad.
Para finalizar, ¿algún sueño por cumplir?
Quiero algún día vivir cerca de Broadway y trabajar allí sobre las tablas. También en Los Ángeles y hacer algo de cine americano.
por Marta Adrados.
